miércoles, 14 de enero de 2015

Renovando mi firma!


He decidido que ha llegado el momento de cambiar mi firma y os voy a explicar por qué.
Primero debemos tener claro qué es la firma y para qué sirve.
FIRMA. Signo o escritura manuscrita, normalmente formada por nombre, apellidos y rúbrica, que una persona pone al pie de un escrito o de un documento para identificarse, autorizar el documento, expresar que aprueba su contenido, etc.
RÚBRICA. Trazo o conjunto de trazos que forma parte de una firma y se hace encima o alrededor del nombre escrito. 
Es súper curioso el origen de la rúbrica, os explico brevemente. Procede del latín "rubrum" (rojo) porque sustituye a las palabras que se ponían en rojo después de poner la firma (nombre y apellidos) y que era: Scripsit Firmavit Recognovit", con el uso estas palabras, siempre repetidas al firmar, fueron adoptando caprichosas figuras, que es lo que hoy llamamos rúbrica (F. Lacueva). Fuente: La firma. Antología grafológica II de ediciones Xandró.
Imaginaros tener que repetir constantemente estas tres palabras. Se iban ligando unas letras con otras de manera ilegible dando lugar a una extraña rúbrica junto a la firma. Y es lo que hemos heredado sin saber muy bien por qué, dando por hecho que este gesto es sinónimo de personalidad, muy lejos de la realidad, ya que en grafologia, cuanta más rúbrica, más ocultamiento de la persona y tiene lógica. La firma es el yo más íntimo o rol familiar y el texto de la página representa el yo social que podemos falsear, pero la firma casi siempre es verdad, somos nuestra firma.
Aún me acuerdo cuando empece a practicarla. Tenía que ser la firma del siglo!. Espectacular! Cuanto más enrevesada mejor!. Tenía que ser muy personal!. Es mas cuando enseñaba la que yo creía que iba a ser mi firma me decían..." Así???. No, no... Tiene que ser mas original". Es la creencia de todo el mundo. Y vuelta a empezar. Y con esta me quede: 

Vaya, vaya... Pues personal no sé pero clavadita a mi te lo puedo asegurar, tantos años juntas y lo poco que me identifico ahora con ella. "Menos mal". Lo primero que llama la atención es la ilegibilidad del nombre. Puede que sea intencionadamente ( por rapidez) o con intención, que es más preocupante.Se distingue una de otra porque al conocer el nombre o apellidos si los hubieran, se identifica el trazado rápido. Sigue habiendo una desvalorizacion del yo ( no se está contento con uno mismo) pero en el caso de que sea ilegible por rapidez, no hay ocultación de intenciones  ni temor a las responsabilidades por ejemplo. 
En conclusión, tenemos que mostrarnos al mundo tal y como somos. Imagínate que saliésemos a la calle con tres sombreros, cuatro fulares, dos gafas de sol y siempre escondiéndonos con un paraguas. Conocernos nos conocerían pero por lo de fuera, no por lo de dentro, que es el tú más interesante y exclusivo del planeta. Te invito a que empieces a mostrarte tal cual eres con nombre y apellidos, sin gafas, fulares, sombreros ni paraguas.


Ahí queda eso.

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